Alberto Fernández intenta recuperar el liderazgo perdido. Ya no es aquel presidente de la Nación que arrancó con un elevado nivel de aceptación social al inicio de la pandemia de la Covid-19. Su figura está eclipsada por la crisis sanitaria y económica, pero también por las cuestiones internas del oficialismo. Está a la sombra de la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner, que se ha puesto al frente de la campaña electoral, aún diferenciándose de la Casa Rosada. El mensaje que el jefe de Estado pronunció ayer al país es una clara demostración de esa necesidad de ponerse en el centro del ring.

“Si alguien espera que claudique ante los acreedores o ante un laboratorio, se equivoca”, lanzó el mandatario nacional, frente al debate nacional acerca de la búsqueda de un acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI) y de la apertura a la adquisición de vacunas a compañías que no estaban en el radar de la Casa Rosada. Fernández, además, mantuvo los cuestionamientos hacia la gestión del ex presidente Mauricio Macri, aunque sin mencionarlo, tal como lo hizo durante toda la campaña que lo llevó a conducir el país.

Según el analista Carlos Fara, Alberto Fernández busca todo el tiempo calmar a Cristina Kirchner. “Por eso sus declaraciones y sus discursos, da la sensación de que están en función de satisfacer al cristinismo para que no lo acusen de ser un Presidente tibio o que, ideológicamente, no está encolumnado en esa línea”, indicó el politólogo ante la consulta de LA GACETA. Fara señaló que la figura de Fernández se fue desdibujando durante la pandemia ante la opinión pública, al punto que lo considera una suerte de títere de la Vicepresidenta por su falta de firmeza. “Me parece que el discurso (de ayer) va en el sentido de decir miren que tengo firmeza como presidente de la Nación, que no me van a torcer el brazo, pero todo el mundo termina pensando luego de que le torcerán, como pasó con el decreto de las vacunas”, expresa. Fara, no obstante, advierte que ese intento de acercamiento a Cristina le está haciendo pagar un costo político elevado, con un nivel de tensión con el campo, con una franja de la sociedad que no acepta sus políticas, por las tensiones con los laboratorios y con las aerolíneas extranjeras y hasta con el jefe de gobierno porteño Horacio Rodríguez Larreta. “No es la primera vez que esto pasa, pero tensar la relación con parte de la sociedad no es una buena estrategia, como tampoco pensar que con un discurso se acercará más a su compañera de fórmula que, a lo mejor, sigue pensando que el de Alberto no es un buen gobierno”, apunta.

Hugo Haime, consultor y sociólogo, opina que este 9 de Julio, el Presidente ha decidido asumir un liderazgo desde la Casa Histórica, al decir que no cederá soberanía y que, antes de hacerlo, prefiere irse a su casa. “Es un mensaje que tiende a la búsqueda de la reconstrucción de su liderazgo poniendo sobre la mesa temas que marcan la ideología”, puntualiza. El analista, además, considera que la mención a la gestión anterior es parte del caballito de batalla del Frente de Todos que, en tiempos electorales, intenta polarizar la elección contra el macrismo. “Aun cuando se abraza con Rodríguez Larreta, el Presidente busca diferenciarse de Macri; y esto no es algo nuevo, que tal vez se hace más notorio en estos tiempos preelectorales”, acota. “De una u otra forma, Fernández trata de decir que no está cediendo ante corporaciones y que intenta resolver la salud de los argentinos, aunque no queda claro si es una respuesta a lo que dijo el diputado Máximo Kirchner (“yo no quiero un país que tenga que ceder a los caprichos de los laboratorios extranjeros”, señaló), si se trata de una reafirmación de su propia gestión o si es una combinación de ambas cuestiones”, indica.

Más allá de eso, Julio Burdman, doctor en Ciencia Política, agrega que el Presidente ha puesto el foco en la vacunación como eje de campaña al interpretar su mensaje. “El Gobierno maneja ese supuesto, que una campaña exitosa de vacunación contra la Covid es la estrategia, cuando la evidencia dada por varias encuestas puntualiza que ese plan de vacunación es neutral, ya que la gente no traduce esa cuestión en preferencia de votos”, finaliza.

Principales frases del discurso

"Mi modelo no está en los que mandan balas de goma a Bolivia; mi modelo sigue siendo José de San Martín, Martín Miguel de Güemes y Manuel ".

"Nunca esperen de mí que firme algo que arruine la vida del pueblo argentino. Nunca, nunca, y espero que me entiendan".

"Si alguien espera que yo claudique ante los acreedores o que claudique ante un laboratorio, se equivoca, no lo voy a hacer; antes me voy a mi casa".

"Todos los días peleo porque la Argentina se ponga de pie, y peleo contra los que quieren ver de adentro al país arrodillado, y no paro, y sigo".